19 septiembre 2017

DIARIO DE UNA BOMBA NUCLEAR (9ª PARTE)

“…No pude contener las lágrimas, mis ojos anegados se quedaron fijos mirando el cadáver de ese pobre hombre que dos minutos antes estaba vivo. Cuanto desprecio por la raza humana corría por mis venas. Después de destruir casi todo el planeta, los pocos que quedan siguen pensando en destruir y matar. Tras mucho tiempo sin encontrar a nadie con vida, me encuentro con aquello que los libros siempre han relatado: la naturaleza humana sin los límites de la civilización.

Me quedé observando el cuerpo durante mucho tiempo, hasta que desvié un ápice la mirada y me fijé en el lugar dónde estaba tirado el cuerpo. Estoy más que acostumbrado a los cadáveres, y ya paso por encima sin inmutarme, pero me fijé, que ese pobre hombre estaba rodeado de tres cuerpos más que tenían un agujero en la frente. ¿Los llevaban allí para ejecutarlos?

Cuando me vi con fuerzas, salí de mi escondite y me alejé corriendo con todas las fuerzas que tenía en dirección contraria a la que se había ido el asesino. Quería estar lejos de allí cuando cayera la noche.

Ahora estoy aquí escondido sin poder dormir, mi mente recrea la escena una y otra vez y de nuevo lloro sin parar. Ahora ya sé que hay más humanos, como mínimo uno, si hay más, ¿Cuál será la posibilidad de encontrarlos y salir vivo? Espero poder dormir un poco, pero sigo pensando ¿qué habrá hecho ese señor para acabar así?...”

14 septiembre 2017

DIARIO DE UNA BOMBA NUCLEAR (8ª PARTE)

“…Mi corazón bombeaba a toda velocidad, notaba las pulsaciones en las sienes que me provocaban un dolor de cabeza infernal, pero allí seguía quieto, sin hacer movimientos mientras las voces iban subiendo de nivel poco a poco.
¿Qué idioma hablaban? Soy capaz de expresarme en varios idiomas, pero no pude reconocer el suyo. Las voces sonaban cada vez más fuertes. Parecían dos hombres discutiendo. Una voz fuerte y autoritaria parecía reclamar algo a la otra voz nasal y algo aguda que parecía defenderse con nerviosismo. Estaban gritando mientras se acercaban a mi posición.

Antes de que aparecieran esos entes, que para mí no tenían forma, por el rabillo del ojo detecté un ligero y casi imperceptible movimiento. Giré la cabeza asustado y lo que vi, me dejó perplejo. No era el único que estaba escondido escuchando esas voces. En un edificio en la otra acera, llegué a ver una cabeza que se escondía cual lagartija. Mi corazón se paró un momento, no me atrevía ni a respirar. Seguí con la mirada fija en el punto dónde había desaparecido la cabeza, pero no volvió a aparecer y de nuevo, todos los edificios volvían a aparecer vacíos. ¿Habrá sido mi imaginación? Incluso ahora, sigo pensando que mi imaginación me traicionó, aunque sigo con la esperanza y el miedo de que fuera real.

Seguía esperando ver de nuevo esa cabeza cuando las voces se hicieron completamente claras. Instintivamente me encogí, intentando que no se pudiera percibir mi presencia. Allí estaban, los dos hombres discutiendo, curiosamente la voz grave y autoritaria era de un hombre más bien bajo, pero con cara de muy pocos amigos. Su acompañante se movía nervioso, parecía tener miedo de ese hombrecillo, a pesar de sacarle una cabeza. Seguían gritando en esa lengua que no conseguí descifrar.
Los dos hombres iban vestidos con ropas que tuvieron una mejor vida, estaban descoloridas y llenas de roña. El bajito subió el tono, y su pobre compañero empezó a balbucear hasta que el pequeñín sacó algo de su cintura y sin dar tiempo al pobre desgraciado le pegó un tiro en la cabeza que salió despedida hacia atrás dejando al hombre desplomado en el suelo. Casi salto de mi escondite, pero el pánico me ayudó a mantenerme completamente quieto. Ni siquiera quería parpadear para no llamar la atención de nadie. Antes de que el eco del disparo se desvaneciera, el hombre del arma giró en redondo volviendo por dónde había venido…”
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30 agosto 2017

DIARIO DE UNA BOMBA NUCLEAR (7ª PARTE)

“… Llevo varios días sin escribir, pero es que han sido unos días muy intensos. Ahora estoy escondido de nuevo con el corazón desbocado e intento respirar profundamente.

Hace un par de días, estaba intentado conseguir algo de comida en medio de un pequeño pueblo lleno de escombros, cuando escuché algo que ya había dado por extinguido: voces humanas. Mi primer impulso fue correr hacia las voces, mi corazón bombeaba contento y mi cabeza no paraba de repetirme: “Ves, no estás solo”. Pero hubo algo que me impidió moverme, quizá un sexto sentido o el recuerdo de cientos de libros y películas... No sé que fue, pero allí me quedé agazapado, un miedo que consideré irracional se apoderó de mi cuerpo, empecé a sudar y a respirar con dificultad. Todas las alertas empezaron a sonar y mi mente, que hacía unos segundos se alegraba de oír ese sonido, empezó a gritar a todo mi cuerpo que corriera, pero en dirección opuesta. Mi cuerpo cansado se tensó listo para desplegar todas las energías que quedaban almacenadas. Mi mente gritaba que huyera sin mirar atrás.
 Pero llevo mucho tiempo solo, sin encontrar ningún humano vivo, quería ver, quería saber qué había pasado. Necesitaba el contacto con mi especie., por lo que la curiosidad venció al sentido primario de supervivencia No iba a ignorar las alertas que todo mi ser me lanzaba por lo que opté por lo que consideré el punto medio y quizá el más sensato, esconderme en algún lugar desde el que poder observar pero que no me vieran. Las voces todavía eran lejanas, aunque cada vez eran más entendibles, por lo que entendí que se estaban acercando.

 Encontré un lugar desde el que poder espiar, era un pequeño edificio de tres plantas medio derruido, conseguí llegar a la tercera planta tras gastar mucha energía para saltar los escombros. Parecía un edificio con dos o tres apartamentos por planta. Uno de estos apartamentos estaba orientado hacia la calle principal, y allí bajo el techo medio derruido me escondí esperando a que esas voces se convirtieran en personas reales…”
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25 agosto 2017

DIARIO DE UNA BOMBA NUCLEAR (6ª PARTE)

“… Otro día sin suerte, sigo sin encontrar a nadie vivo, solo cadáveres. Tienen que haber más personas, escondidas para poder sobrevivir, hacinadas en algún agujero del planeta.

Ahora estoy tumbado en un agujero dentro de la roca, ¿habrá estado algo o alguien aquí, resguardado de la lluvia, el sol o el viento? He comprobado que no había nadie ni nada dentro. Qué cansado estoy, me duele todo el cuerpo. He encontrado un pequeño manantial de agua, sigue sabiendo rara, pero mi sed era acuciante y debía aplacarla, ¿qué mal puede hacerme ahora? También he encontrado algunos manzanos, no sé si es conveniente comer los frutos, pero necesito energía para mantener esta búsqueda.

Durante todo el día mi mente vuela hacia esos recuerdos de los terribles días. ¿Qué le pasó por la cabeza al que lanzó la primera bomba? ¿ “Si soy el primero en atacar, podremos destruir todo sin consecuencias para nosotros”? ¿Esas redes de espías no los avisaron de que todos estaban preparados con misiles y bombas en lugares estratégicos? La primera bomba creó un efecto cadena dónde las explosiones hacían retumbar el planeta entero. El suelo se estremecía, desde el agujero dónde me escondí deslumbraba fogonazos continuos. ¿Tuve suerte de estar en un lugar inhóspito investigando? ¿O la desgracia de no morir como todos mis seres queridos, y pasar el día llorando por no poder verlos de nuevo? ¿Qué consecuencias tiene una bomba nuclear? Radiación, onda de choque, calor, lluvia ácida…¿Qué consecuencias tendrán todas las bombas que se lanzaron? ¿El planeta podrá emerger de las cenizas? ¿Volverá a ser habitable?

Tengo demasiado tiempo y no paro de hacerme preguntas y preguntas que jamás serán respondidas...”
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23 agosto 2017

DIARIO DE UNA BOMBA NUCLEAR (5ª PARTE)

“…¿Cuánto tiempo debo llevar vagando? Los días se me mezclan, he perdido la cuenta igual que la noción del tiempo.

Estoy seguro de que hay más humanos vivos, pero ¿Dónde están? Las ciudades han quedado totalmente destruidas e inhabitables. He caminado cientos de quilómetros alejándome de las partes más castigadas y sigo sin encontrar gente viva. ¿Habrá algún lugar libre de este veneno? ¿Habrá algún refugio escondido entre las montañas dónde se apiñen algunas personas?

Me vienen montones de libros, series y películas que relatan un mundo post-apocalíptico dónde los humanos que quedan no son más que bestias que luchan por el dominio de lo poco que queda. ¿Serán así los últimos resquicios de la humanidad? ¿Tiene algún sentido mi búsqueda? Es lo único que me da fuerzas, es lo que me empuja a levantarme y seguir. Mi cuerpo se rinde, pero mi mente siempre me empuja hacia adelante. Voy a salir de nuevo, necesito beber y comer algo, espero poder ver un nuevo día…”
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22 agosto 2017

DIARIO DE UNA BOMBA NUCLEAR (4ª PARTE)

“…Las noticias estaban llenas de amenazas, asesinatos, atentados, guerras… justificados por antiguos odios provocados por antiguos ataques, afrentas o guerras que pocos recuerdan… Solo veíamos dolor, tristeza y sangre. No entendíamos qué o por qué pasaba. Pruebas de nuevos misiles con mayor alcance, más velocidad y más destructivos. Que ingenuos fuimos todos, calificándolos de perros ladradores mientas tomábamos una cerveza cómodamente sentados en una terraza.

¿Cómo sobreviví? No creo que se pueda considerar que he sobrevivido, otros han sufrido una muerte más rápida, mi cuerpo muere más lentamente entre vómitos y dolores, una horrible agonía. El aire y el agua están contaminados, radiación por todos lados. No tengo fuerza para salir de mi refugio ¿Podré acabar de desahogarme en estas hojas medio quemadas? ¿Podré ver un nuevo día? O mejor, ¿Quiero ver un nuevo día? Mi cuerpo me pide rendirme, morir y acabar como mis amigos o mi familia, siendo solo polvo que recorre el mundo empujado por una brisa cálida y mortal…”
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